Microrelatos

Deseo

Gucci

Foto: Susi Rodríguez

— ¿Cómo lo quiere?

— Agradable, cordial, encantador, juguetón, sociable, afectuoso, atento, cariñoso y complaciente

— ¿Alguna preferencia de nivel?

–Que sea elevado, prominente, espigado, largo, encumbrado, superior, grande y dominante

–¿Le gusta suave?

— ¡Sí!, Terso, sedoso, liso, agradable, fino, raso, uniforme, delicado, sutil, exquisito y firme.

— De acuerdo. ¿Algún sabor?

— Golosina, confitura, bombón, pastel, chuchería, dulzón, azucarado, acaramelado y delicioso.

— ¿Tiene algún presupuesto en mente?

— Bueno… pensaba en algo valioso. No me importa que sea prácticamente inasequible siempre que sea excelente.

— ¿Quiere añadir algún otro detalle?

— No, eso es todo.

— De acuerdo. He tomado nota de todas sus preferencias. En 3 días le llegará el paquete a su domicilio con total discreción. Gracias por confiar en Genetic Dynamics. Esperamos que disfrute con su producto.

 

 

Estándar
Microrelatos

De compras

Una madre con un cochecito y tres niñas pequeñas intenta subirse al ascensor con un montón de paquetes en los brazos. La pequeña llora. La mediana lo mira todo. La grande le da la mano a la pequeña para consolarla. Suben tres pisos y se bajan en la sección de chocolates y cafés.

La madre baja corriendo porque ha olvidado a su cuarto hijo en la sección de juguetes de la planta baja. Ha dejado a la hermana mayor a cargo de las dos pequeñas. Entre las tres no suman 10 años pero la grande ya es grande, la mediana tiene conocimiento y la pequeña puede quedarse cinco minutos sin llorar jugando con sus hermanas.

La madre empuja el cochecito buscando al bebé que había acomodado en una cunita de juguete porque se había quedado dormido en sus brazos, pero no lo encuentra.

Mientras la madre camina frenética escudriñando cada rincón de la planta baja, las niñas corren por la tercera planta abriendo cajas de bombones y dejando algunas piezas de abrigo abandonadas por los pasillos. Llevan gabardinas impermeables, bufandas de punto y guantes de lana. En los grandes almacenes tienen la calefacción muy alta para que la gente se relaje y compre más cosas de las que necesita.

A través del hilo musical de la tienda va sonando una retahíla de canciones apacibles que invitan a la distensión.

La madre encuentra al niño llorando en los brazos de una dependienta solícita que ha acudido a socorrerlo en su llanto.

El niño se calla en cuanto la madre lo arranca de los brazos de la dependienta y se dirige nuevamente al ascensor.

Cuando llega a la tercera planta encuentra algunas piezas de ropa de las niñas tiradas por el suelo, y mientras se agacha para recogerlas el niño empieza  a llorar porque necesita tomar el pecho.

La mujer se sienta encima de un andamio  lleno de fardos de azúcar blanquilla que está de oferta. Se acomoda con el niño en el regazo y empieza a amamantarlo mirando de reojo a diestro y siniestro para intentar  avistar a las niñas por algún sitio.

Las crías ya hace un buen rato que se han metido en el lavabo para hacer sus necesidades después de hartarse de dulces.  Y cómo no llegan al grifo del lavamanos han usado un aparador de madera para trepar  hasta el mármol.

Media hora después, el niño satisfecho se ha vuelto a quedar dormido y la madre hace ronda por la estancia buscando a las tres desaparecidas.

De pronto se abre la puerta del baño y asoman  las tres princesas con la ropa mojada irradiando felicidad. Cuando ven a su madre con el bebé en brazos corren hacia ella como una exhalación. Ya no recuerdan dónde han dejado los guantes, las bufandas y las gabardinas, pero no pasa nada. La madre tampoco recuerda dónde ha dejado el cochecito y los paquetes.

Es Navidad.

DSC_0004

Foto: Susi Rodríguez

Estándar