Microrelatos

Meses

PetxinesAbril aguas mil aconteció tan deprisa que ni siquiera vio la lluvia caer mientras se mojaba.

Mayo trajo las flores y las soltó desatendidas en la puerta porque tenía otras cosas que hacer.

Junio transcurrió sobrevolando una piscina azul con hierba verde, pero no se detuvo a oler el campo.

Julio llenó de lava el infierno.

Agosto se desintegró.

Septiembre  fue engullido por una agenda inquietante.

Octubre barrió la hojarasca arrancando de cuajo las raíces de los arbustos más débiles.

Noviembre  adecentó su aspecto y quiso salir a la calle.

Diciembre brilló fugazmente en vano.

Enero se calzó unas botas de montaña rusa y se descolgó por un atolladero.

Febrero respiró nieve y se metió en un agujero.

Marzo perdió la noción del momento  y de dejó caer despacio. Porque no tenía tiempo de desplomarse apresuradamente. Y así, tumbado en el suelo, abatido, decaído, desalentado, agotado y postrado, leyó un libro de autoayuda para no sentirse tan despreciable, envilecido, abyecto, ruin y miserable.

Pero se levantó de un salto porque comprendió, de pronto, que tenía la llave de su felicidad en las manos.

Dejó las drogas y el alcohol.

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